Errores frecuentes
en literatura sobre la Síndone

En lo que se refiere a aspectos médicos, aunque no sólo, la literatura sindonológica ha estado a menudo atravesada por un número significativo de ‘estudios’ realizados por individuos no cualificados o estudiosos pertenecientes a otras áreas de especialización, cuyas conclusiones estaban basadas en especulaciones a priori o elementos anecdóticos [1].

Por otra parte, algunos autores ‘clásicos’ como el Dr. Pierre Barbet [2], que intentó respaldar algunas de sus hipótesis con datos experimentales, cometieron graves errores y suposiciones anatómicas que, desafortunadamente, se han propagado hasta el infinito en revistas, revistas, libros, documentales de televisión, etc. como hechos definitivos sin que se hayan verificado sus conclusiones.

Para evitar esto, como ya apunté en el saludo inicial de la web, atenderé a diversos estudios rigurosos y equilibrados, tanto arqueológicos como médicos, para conseguir un acercamiento lo más objetivo posible.

Huellas de flagelación
en la Síndone

Reconstrucción del cuerpo del hombre de la Síndone por el Prof. Juan M. Miñarro y negativo fotográfico de la Síndone. Puede apreciarse cómo en toda la superfice corporal aparecen las heridas de la flagelación.

Prácticamente sobre toda la superficie corporal –con la excepción de antebrazos y manos– se ven una serie de lesiones que, como apunta el Dr. P. Baima Bollone, no se tratan sólo de equimosis superficiales, sino de aperturas hemorrágicas por debajo de la superficie cutánea, en el tejido subcutáneo o en la musculatura [3].

Estas heridas son resultado de una terrible flagelación, infligida de forma sistemática, es decir, como castigo en sí misma, y que habría tenido lugar antes de un suplicio aún mayor: el de la crucifixión.

Zona de la Síndone correspondiente a la espalda. Puede apreciarse con detalle la abundancia y morfología de las heridas causadas por una flagelación.

Morfología de las heridas

Como indica el Dr. J. J. Domínguez en un estudio médico supervisado por el Dr. J. D. Villalaín [4], las heridas están formadas por pequeños círculos de unos 12mm aproximadamente, algo separados entre sí, mas unidos por una línea transversal apenas visible a simple vista, pero que se pone de manifiesto en las imágenes con luz ultravioleta. En éstas las heridas aparecían con un color azulado, típico de la sangre, y enmarcadas por un halo de suero alrededor [5].

Hace unos años, B. Faccini publicó un estudio según el cual sería preciso superar la unificación de las heridas para distinguir tres tipos de heridas causadas por la flagelación, que corresponderían a tres instrumentos o flagelos diversos  [6].

Tipo de flagelo

Dado que las heridas son semejantes a pequeñas mancuernas o pesas de gimnasia de unos tres centímetros de longitud, podemos imaginar cómo serían esos instrumentos lesivos: unas bolitas unidas por una barrita, y ubicadas éstas en el extremo de sendas correas o cuerdas, si bien desconocemos cuántas cuerdas tendría dicho flagelo.

Si bien no existen registros arqueológicos, a partir de las lesiones que se observan en la tela se han realizado diversas reproducciones o modelos de cómo habría sido el instrumento que se usó para flagelar al hombre de la Síndone. Un estudio reciente apunta a que fueron instrumentos diferentes los que se utilizaron (aquí).

Faccini afirma poder localizar tres tipos de marcas en la reliquia: más de cien producidas por un objeto que dejó dos o tres marcas circulares conectadas por una barra intermedia (la mancuerna de metal doble o triple descrita anteriormente por Vignon); Otras marcas más numerosas y más grandes en forma de rayas; y finalmente, algunos rastros, menos de quince, que son muy débiles y están presentes solo en el área de la pierna, la pantorrilla y el tobillo, que tienen la apariencia de arañazos dispuestos en forma de abanico. Además de confirmar el uso del flagelo que termina en las rondas de plomo dibujadas anteriormente por Vignon, Faccini cree que el segundo y tercer tipo de marcas que describe fueron causados ​​por un tipo de flagelo que rara vez se considera: 116 un paquete de varillas delgadas y flexibles atados juntos en la base. El autor compara este flagelo con las vírgenes que, atadas con correas, formaron los fasces lictorii (“paquetes de los lictores”) que los lictores (y otros) solían entregar azotes desde la antigua época romana.117 Sin embargo, estos últimos estaban hechos de relativamente ramas gruesas de olmo o abedul, 118 mientras que Faccini usaba ramas de peral muy finas en sus experimentos; además, ella mezcla bucaedae e hiberici funes y continúa repitiendo la definición errónea de flagrum taxillatum.119 Sin embargo, más allá de estos errores, el elemento que suscita interés es precisamente la presunta presencia de marcas consistentes con estos dos tipos de flagelo.

Número de golpes y de flageladores

Existen unas 120 de estas heridas en el tórax, en otras regiones del tronco y en el principio de las extremidades. Es posible que las quemaduras causadas en la tela por el incendio que sufrió en 1532 hayan ocultado más heridas en los brazos.

No es posible establecer el número exacto de golpes, que debió ser muy elevado, ya que, entre otras razones, no sabemos cuántas extremidades tenía cada flagelo. Por este motivo, tampoco se puede establecer cuántos latigazos recibió ni el número de los flageladores.

En el supuesto de que el flagelo tuviese tres cuerdas, se tuvieron que dar por lo menos cuarenta golpes, lo cual es significativo para establecer el contexto histórico, porque la flagelación judía estaba limitada a treinta y nueve golpes (Deuteronomio 25, 3), mientras que la romana carecía de golpes.

Flagelacion copia
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Vídeo. Simulación de una flagelación y explicación de la misma a partir de los datos que ofrece la Síndone, por el Dr. Baima Bollone y el Prof. Bruno Barberis.

Postura del reo

Todos los estudiosos coinciden en que el reo se encontraba desnudo cuando recibió este brutal castigo.

Respecto a la postura que habría mantenido durante el mismo, si bien la mayoría indican que el hombre de la Síndone debió ser atado por las manos a un objeto fijo como un pilar y golpeado estando encorvado [7], el  Dr. R. Bucklin y otros afirman que, puesto que no hay evidencia de heridas de flagelación en brazos y antebrazos, debió tener los brazos por encima de la cabeza en el momento de la flagelación [8].

El hecho de que la mayoría de las heridas estén en el lado posterior del cuerpo puede llevar a pensar que el reo estaba atado de tal modo modo que la parte frontal de su cuerpo permanecía junto a una columna o muro [9].

La mayoría de los estudiosos creen que el hombre de la Síndone estaba inclinado cuando fue flagelado, si bien existen (entre ellos el Dr. Bucklin) quienes creen que lo hizo con los brazos por encima de la cabeza.

Flagelación
Historia y arqueología

Pero, ¿son estas huellas presentes en la Síndone compatibles con una tortura romana del siglo I? Para aclarar esta duda, vamos a recorrer, a través del testimonio de las fuentes originales y a la luz de la bibliografía más reciente, la información existente sobre la flagelación romana y, particularmente, sobre los instrumentos con que se practicaba [10].

Algunos testimonios

La flagelación fue uno de los muchos castigos corporales llevados a cabo por los romanos. Estaba incluida en la ley penal, pero también era utilizada en ámbitos domésticos, militares y públicos como mecanismo de castigo.

Las fuentes atestiguan diversos tipos de instrumentos para flagelar: látigos o correas («lorum», «habena», «scutica»); aguijones («estimulus»); porras, bastones o garrotes («fustis»); varas («virga»); cadenas («catenae»); y flagelos («flagellum», «flagrum»). Además, había otros castigos más leves, como palos («ferula») que usaban, por ejmplo, los maestros de escuela.

Algunos castigos fueron más dolorosos y humillantes que otros. Algunos fueron infligidos en el cuerpo desnudo, mientras que otros no. En una de sus Sátiras, Horacio (s. I a.C.) aboga por la existencia de «una regla para asignar penas justas, no sea que te arruines con el terrible flagelo (“horribili flagello”) con quienes sólo merecen el azote (“scutica”)»; Séneca (s. I a.C.-s. I d.C.) señala que el flagelo causaba heridas más profundas, incluso que laceraban la carne; y en tiempos de la Ley de las Doce Tablas (s. V a.C.) se documentan flagelaciones hasta la muerte a personas que habían cometido delitos graves.

En la época de Jesús, hacía ya tiempo que existía la disposición de que los ciudadanos romanos estaban exentos de flagelos y varas, que se utilizaban únicamente para extranjeros, esclavos y gladiadores. Esta regla también se aplicó en Judea: cuando el tribuno de Jerusalén obligó a los soldados a atar al apóstol Pablo con correas para que pudiera ser interrogado bajo el flagelo, Pablo objetó su ciudadanía romana y fue liberado de inmediato.

A diferencia de la ley judía, que establecía un máximo de cuarenta latigazos, la ley romana no preveía limitación alguna. Flavio Josefo ofrece varios relatos de flagelaciones llevadas a cabo en Palestina en las que los ataques se realizaron con tal fuerza que exponían los intestinos y los huesos de la desafortunada víctima; confirma asimismo que la flagelación se usaba como una especie de preludio a la crucifixión.

Respecto a la flagelación de Jesús, los evangelistas dedican un espacio mínimo a este evento: no mencionan si fue azotado con varas, o con ramas de árboles atadas, o con látigos o cuerdas; si estaba desnudo o vestido; si estaba o no atado a una columna; cuántos flagelantes había; cuántos golpes recibió, etc.

Si ninguno de estos flagelos se refuerza con pequeños globos de metal, ¿dónde podemos encontrar un paralelo que coincida con la Sábana Santa? Para justificar las marcas visibles en la Sábana Santa, algunos eruditos han recurrido a las llamadas plumbatas, definidas como un instrumento de tortura en algunas leyes del siglo IV dC62 y mencionadas a menudo en escritos de la misma época que describen el tormento sufrido por los cristianos. mártires.63 A mediados del siglo IV, Libanio habló de las huelgas entregadas con “bolas de plomo”; 64 también en el siglo IV, Ammiano Marcelo habla de tortura con pesas de plomo asociadas con bastidores, cuerdas y látigos: estos fueron, quizás, pesos simples utilizados para dislocar las extremidades mientras el cuerpo estaba tendido en un estante (eculeus) .65 Zosimus relata el asesinato de Orientis Lucianus con “bolas de plomo” hasta finales del siglo.66 A principios del siglo V, Prudencio describe golpes continuos entregados a la parte posterior de la cabeza con plomo, comparándolos con el granizo.67 Sin embargo, sería incorrecto utilizar fuentes que datan de después del siglo IV para afirmar que este instrumento de tortura ya estaba en uso en la Palestina del primer siglo: las fuentes no permiten tal afirmación. El asunto se complica por el hecho de que el término plumbatae (o mattiobarbuli) también indica flechas que tenían un revestimiento de plomo en forma de huevo en el extremo inferior para aumentar su peso y capacidad de penetración, flechas que el ejército romano comenzó a usar en el segundo o siglo tercero ce

Los flagelos debieron elaborarse de manera diferente según los casos, dependiendo de los materiales disponibles, el lugar, las costumbres y los caprichos de los verdugos. Diferentes tipos de flagelos pueden haber coexistido en la época romana y continuar existiendo también en los siglos siguientes. Pero no puede decirse que se haya determinado un arquetipo.
 

«Taxillatum», un error de traducción

El primer libro impreso dedicado a una descripción de las huellas que presenta la Síndone de Turín data de 1598 y fue escrito por Alfonso Paleotti, arzobispo de Bolonia. Ocho años más tarde, Daniele Mallonio tradujo el libro del italiano al latín con un extenso comentario. Mallonio, en busca de información histórica sobre el instrumento que se habría usado para flagelar a Jesús consultó el famoso tratado de Justus Lipsius De Cruce (1593) que, citando fuentes antiguas, hablaba de un tipo particular de flagelo utilizado en Oriente llamado ἀστραγαλωτός, es decir, «hecho de huesos de astrágalo». El astrágalo es un hueso pequeño del pie que, debido a su forma casi cúbica, se prestan a diversos usos, incluidos los decorativos, y se utilizaron principalmente para jugar a los dados. Si se encadenan en los cordones de un flagelo, hacen el castigo más atroz.

Pues bien, para referirse a los astrágalos, Justus Lipsius utilizó el término «tessellatum», en vez del término latino correcto «tesseratum», este último el único documentado en fuentes latinas antiguas. Así, Mallonio, siguiendo a Lipsius, perpetuó un término (taxillatus) ausente en fuentes latinas, ayudando a difundir la idea falsa de que los romanos usaron algo llamado «flagrum taxillatum».

Por si fuera poco, de todos los posibles azotes que pudieron usarse para flagelar a Jesús, el de huesos de astrágalo (tesseratum, nunca taxillatum) es quizás el menos probable, ya que se originó en el este y fue utilizado por los sacerdotes de un culto específico, y un flagelo de ese tipo nunca habría dejado las marcas que vemos en la Síndone.

«Flagrum talis tesseratum» (de huesos de astrágalo) en un bajorrelieve funerario del alto sacerdote (arcigallo) del culto de Cibeles (Museos Capitalinos de Roma, s. II).

Iconografía y hallazgos arqueológicos

Ninguna de las numerosas imágenes antiguas que se han venido proponiendo hasta el momento como flagelos son idénticos al flagelo que se habría usado para flagelar al hombre de la Síndone. Hay testimonios iconográficos de flagelos y látigos con múltiples cuerdas, pero no tienen colgantes. Incluso algunas imágenes incluidas en antiguas enciclopedias han demostrado tener una precisión limitada.

Las antiguas representaciones que se han venido proponiendo hasta el momento como flagelos no son idénticos al que se habría usado para flagelar al hombre de la Síndone.

Por otro lado, muchos instrumentos que antes se identificaban con flagelos, parecen haber recibido una identificación errónea.

Estos objetos se encuentran en los Museos Vaticanos, si bien no expuestos al público. Se desconoce el lugar en el que fueron hallados. Instrumentos semejantes a éstos han sido hallados  en ámbitos sepulcrales vilanovianos, e identificados como colgantes con función decorativa o ‘estímulos’ para los caballos. Ocurre algo semejante con piezas de otros museos, que en ocasiones han sido incluidas en enciclopedias clásicas como si fuesen flagelos romanos.

El único objeto que he podido identificar que posiblemente podría considerarse un flagelo, desde Roma pero sin fecha, tiene un mango de aproximadamente 17 cm y 29 bolas de bronce atadas a dos cuerdas (estas cuerdas, sin embargo, se agregaron en la era moderna) [higo. 35] .101 Esta es una estructura bastante simple y funcional en la que las numerosas esferas, con un diámetro de hasta 2 cm, son mucho más grandes que las de la Cubierta y están posicionadas de manera diferente; las esferas de la Sábana Santa son menos y están colocadas en pares, y miden aproximadamente 0,8 cm (por lo tanto, resultan inadecuadas para un acto de tortura que debía causar un daño considerable, incluso la muerte). Esto podría haber sido en realidad un plumbata posterior, según informan las fuentes, de un número tan grande de bolas de plomo que dan credibilidad a la metáfora de Prudencio de una “lluvia de golpes”. Sin embargo, dado que este artículo se compró a un coleccionista y no se excavó en un entorno arqueológico seguro, siempre existe el riesgo de que sea otro ejemplo más de las pastiches modernas generalizadas, quizás creadas por el mismo coleccionista.102

Este instrumento conservado en el British Museum aparece catalogado por el mismo como “flagelo” y “antigüedad romana”. Puede verse la ficha completa aquí.

Esta escasez de datos arqueológicos no excluye la posibilidad de imaginar que podría haber existido teóricamente en algún lugar de la antigüedad romana un flagelo con colgantes redondos en los extremos capaces de dejar el tipo de marcas como las que aparecen en la Síndone. Sin embargo, esta consideración razonable no debe impedirnos recordar que, hasta el momento, no hay evidencia real de su existencia.

De hecho, la arqueología moderna es mucho más cautelosa al atribuir el significado a este tipo de objetos: es extremadamente difícil encontrar e identificar flagelos reales en un buen estado de conservación porque algunos de los materiales utilizados para hacerlos eran perecederos (las cuerdas y generalmente las maneja también, si están hechas de madera) y carecen de un tipo de identificación canonizado, así como, en la mayoría de los casos, refinamiento estético: un objeto destinado a fines serviles y sangrientos no era digno de una artesanía preciosa o compleja. Los arqueólogos solo pueden hacer una identificación positiva cuando el contexto del descubrimiento es muy explícito, y deben tener mucho cuidado al aceptar ciertas clasificaciones inadecuadas hechas en el pasado, especialmente cuando el artefacto estuvo sujeto a adiciones arbitrarias e intentos de restauración

La mayoría de los instrumentos
que se utilizaban para golpear las diferentes categorías
de condenados no se puede haber conservado, desde el momento que estaban hechos por materiales
naturales y fácilmente deteriorables
(a menudo
el mango
era de madera,
las
cuerdas
de cuero o de cuerda)
.
Análogo discurso se hace para el
flagrum
hechos de astrágalos de animales

Como hemos visto más arriba, el flagelo típico que se asocia a las marcas de la Síndone fue primeramente ideado por Paul Vignon a modo de reproducción o modelo, pero no existen registros iconográficos o arqueológicos que atestiguen su existencia. Lamentablemente, la reproducción de Vignon ha llevado a muchos sindonólogos a afirmar acríticamente que este modelo  constituye el modelo típico o incluso único utilizado en la época romana y bien conocido y documentado por la arqueología, una afirmación que simplemente es falsa.

Pero el
testimonio de las fuentes lleva a no excluir la compatibilidad entre
las huellas sindónicas y
el contexto de las torturas infligidas en el periodo y
en los lugares
en los que Jesús de Nazaret vivió y atravesó la prueba más grande para la Salvación de
la Humanidad.

 

Flagelación
y medicina

El Dr. F. T. Zugibe afirma que en una flagelación como la que ha sufrido el hombre de la Síndone, la víctima caería de rodillas con cada golpe, retorciéndose por un dolor severísimo, levantándose cada vez hasta que ya no pudiera levantarse. Habría actividad convulsiva, temblores, vómitos y marcada sed. Los episodios de desmayos estarían asociados a este tipo de flagelación, así como períodos de sudoración severa de manera intermitente. El dolor severo asociado a lesiones de este grado, sería un presagio de un shock traumático que pronto se producirá y la pérdida de líquido por la sudoración excesiva junto con el vómito y la pérdida de sangre causaría una etapa temprana de hipovolemia. Las lesiones severas en la pared torácica se transmitiría a los pulmones y promovería el desarrollo gradual de líquido alrededor de los pulmones (derrame pleural), generalmente unas pocas horas después de estas lesiones [11].

Fisiopatología de la flagelación, por el Dr. De Palacios Carvajal, traducción literal del original en francés del Dr. F. Giraud, que aporta también explicación de cada término aquí.

Grave deterioro físico

Es interesante el estudio que ofrece el Dr. F. Giraud sobre la cuantificación energética de la flagelación observable en la Síndone, según el cual supondría 28 veces la cantidad de energía que puede poner a un hombre fuera de acción. La energía de un golpe de flagelo corresponde a diez golpes de un boxeador de peso pesado, superando con creces la energía necesaria para derrotar a un oponente. Si bien estas comparaciones son muy especulativas, sirven para entender el carácter extremadamente traumático y grave de tal flagelación [12].

De hecho, cuando hablemos de las causas de la muerte del hombre de la Síndone (Ver “Muerte”), deberemos tener en cuenta la gran alteración fisiopatológica que produjo un castigo tan brutal como este de la flagelación. Fue quizá, incluso, la que colaboró directamente más al deterioro fiísico del sujeto y a acortar el tiempo del suplicio en la cruz [13].

Para


TEXTOS ESPECÍFICOS SOBRE LA FLAGELACIÓN



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