Protuberancias
en los ojos del hombre de la Síndone

En 1977, en un congreso sobre la Síndone en Albuquerque, Nuevo México (USA), algunos miembros del futuro STURP (John Jackson, Eric Jumper, Bill Mottern y Ken Stevenson), equipo multidisciplinar que estudiaría durante 120 horas la Síndone al año siguiente, presentaron su descubrimiento con el analizador de imágenes VP-8: la existencia de información tridimensional codificada en el imagen de la Síndone. También afirmaron que, sobre cada ojo del hombre en la tela, parecía haber un objeto parecido a un pequeño botón.

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VÍDEO. John P. Jackson y Eric Jumper con el analizador de imágenes VP-8. Documental The silent witness (R. Wolfe, 1978). En italiano.

Después de descartar que esas protuberancias fueran producto de errores o defectos en las fotografías, o partículas biológicas sobre la tela, y tras considerar varias alternativas, concluyeron que dichos objetos sólidos, casi circulares y del mismo tamaño (un grosor de 1-5 mm y un diámetro medio de 14 mm aprox.), podrían ser monedas. Si lo fueran, éstas podrían servir para “datar” la Síndone. Sin embargo, las fotografías que estaban usando no podían ampliarse tanto como para proporcionarles más detalles.

En 1978, el profesor de la Universidad de Turín G. Tamburelli hizo su propio procesamiento informático con fotografías de la Síndone de mayor calidad. Él también señaló la existencia de una marca circular en el párpado derecho, probablemente dejada por una moneda; no pudo, sin embargo, determinar si el objeto sobre el ojo izquierdo se trataba o no de una moneda [1].

G. Tamburelli (1978)
Procesamiento informático tridimensional de la Síndone por G. Tamburelli.
Ver imagen 1
Tamburelli y Ballosino (1985-1987)
Procesamiento informático tridimensional de la Síndone por Tamburelli y Ballosino.
Ver imagen 2

Los “hallazgos”
de Filas, Whanger y otros

En 1980, el P. Francis Filas, de la Loyola University de Chicago (USA), declaró que, a través de medios fotográficos e informáticos, y usando fotografías de la Síndone tomadas por G. Enrie en los años treinta, había identificado en la zona del ojo derecho un leptón romano, una pequeña moneda del tamaño de un céntimo de euro actual (15mm de diámetro) acuñada en el siglo primero por Poncio Pilato, y que contiene un cayado (lituus) de astrólogo o augur de 12mm desde la base al recodo. En la Síndone habría hallado la imagen del cayado y cuatro letras mayúsculas (UCAI), de 1.5mm de altura cada una, rodeando la parte exterior de dicho cayado. Filas mostró su hallazgo a Michael Marx, un experto numismático de Chicago, que habría confirmado la existencia de esas cuatro letras. Letras que pertenecerían a la inscripción propia de esa moneda: TIBERIOU CAICAROC (de Tiberio César). Ya que Pilato sólo acuñó monedas con el lituus entre el 29 y el 32 d. C., ésta sería la fecha de datación de la Síndone. Para mostrar la imposibilidad de que sus hallazgos fuesen fruto de la casualidad, contrató a un matemático, según el cual que esas imágenes se hubieran dado por azar equivaldría a una posibilidad frente a un 6 seguido de 42 ceros (¡!).
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VÍDEO. El Prof. Robert M. Haralick, director del Spatial Data Analysis Laboratory of Virginia Polytechnic Institute explica la imagen del leptón hallado por F. Filas en la Síndone. Documental La Sindone. Inquesta su un mistero (M. Damato y G. Giordano, ¿1979?). En italiano.

Por su parte, Alan Whanger, profesor de psiquiatría de la Duke University, habiendo conocido los hallazgos de Filas, contactó con él y se ofreció a examinar sus evidencias. Tras hacerlo, reveló que había encontrado 74 puntos de congruencia entre la imagen del ojo derecho de la Síndone y el lepton que le había facilitado Filas.

Aparte de Whanger, entre los autores que, en mayor o menor medida, han venido secundando estos hallazgos se hallan los numismáticos Mario Moroni y, en cierto modo, J.-P. Fontanille, el informático Nello Ballosino y el Dr. Baima Bollone, entre otros. Estos dos últimos afirman haber encontrado también, esta vez sobre la ceja del ojo izquierdo, la imagen de otra moneda de Pilato del año 29 d. C.
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VÍDEO. Ballosino, Moroni y Baima Bollone explican las monedas de los ojos derecho e izquierdo para el programa Mixer (G. Minoli-RaiDue, ¿año?). En italiano.

Aunque todos estos hallazgos han sido ampliamente publicitados, muchos científicos, también partidarios de la autenticidad de la Síndone, han mostrado su escepticismo, alegando la existencia de importantes objeciones.

Importantes objeciones
en el proceso de identificación

Si bien no tenemos razones importantes para poner en cuestión la información aportada por la reconstrucción tridimensional de la imagen de la Síndone, esto es, la existencia de unos bultos o protuberancias sobre los ojos del hombre de la Síndone, sí existen serias dificultades a la hora de identificar de qué se tratan. Por eso en este apartado queremos recoger las objeciones, a nuestro parecer fundadas, al hecho de que esos bultos sean monedas del siglo primero.

  • En primer lugar, no parece suficientemente probado, ni textual ni arqueológicamente, que los judíos del siglo primero acostumbraran a poner monedas sobre los ojos de los difuntos [2].

  • En segundo lugar, dada la estricta observancia judía de los preceptos de pureza ritual, ¿es posible que hubieran aceptado poner sobre los ojos de un difunto judío una moneda pagana con un símbolo pagano (el lituus o cayado de astrólogo)? ¿No habría supuesto para ellos “contaminar” el cadáver?

  • En tercer lugar, ¿era realmente necesario poner un peso sobre los ojos para cerrarlos? En comunicación personal a SabanaSanta.org el 19 de julio de 2018, el Dr. Alfonso Sánchez Hermosilla, médico y antropólogo forense, confirmó que no era necesario, puesto que ambos ojos estaban ya cerrados: el ojo derecho como consecuencia de un tremendo hematoma, y el izquierdo debido a la rigidez cadavérica, si bien añadió eso no descartaría que alguien pudiese haberlo realizado por motivos culturales o antropológicos.

  • En cuarto lugar, un par de apreciaciones de sentido común:

    • Si la pretensión era cerrar los ojos del cadáver, ¿qué presión podrían haber ejercido sobre los párpados unas monedas tan pequeñas, semejantes a un actual céntimo de euro?

    • ¿Cómo fue posible mantener las monedas sobre los párpados y que no se deslizaran al doblar la tela para cubrir la parte frontal del cuerpo?

  • En quinto lugar, en los “hallazgos” de F. Filas (que en el ojo derecho se hallaría a imagen de un leptón) existen  importantes incongruencias [3]:

    • Filas identifica la imagen del leptón usando fotografías de G. Enrie de los años treinta. Los intentos con fotografías más recientes –incluidas las más recientes en alta definición– no ofrecen los mismos resultados.

    • Filas leería en la imagen las letras UCAI, y para ilustrarlo presentaría un leptón, con la parte de las letras tan desgastada que resultan difícilmente distinguibles, pero además:

      • Se ha señalado la irregularidad de la letra C, que en griego correcto debería ser una K (KAICAPOC). Filas alegó que habría sido un error del grabador cambiar la K griega por la C y, en efecto, halló ejemplares que contenían C en vez de K. Pero existe otra irregularidad: la letra U debería ser en griego correcto una Y (TIBEPIOY). ¿No es demasiado que en un mismo ejemplar, en solo cuatro letras legibles, existan dos irregularidades?

      • Tampoco coincide la separación de las palabras. Existen multitud de leptones en los que la inscripción es perfectamente legible y en todos ellos la separación entre TIBEPIOY KAICAPOC es notoria (entre la Y y la K), una separación inexistente entre la U y la C del esquema de F. Filas.

      • Tampoco coincide la posición relativa de las palabras con respecto al cayado o lituus. En los leptones más legibles, las letras AI aparecen en una posición horaria correcta de en torno a las 2, y no en torno a las 11 como en el esquema de Filas.
Francis Filas
Francis Filas con su esquema del leptón y la supuesta imagen sobre la Síndone.
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El leptón de F. Filas
Ejemplar de leptón presentado por Filas. Sus letras son difícilmente distinguibles.
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Esquema de F. Filas
Esquema de F. Filas con la supuesta imagen del leptón sobre la Síndone.
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Imagen tridimensional
Supuesta imagen del leptón sobre la Síndone según Filas (3D).
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Distintos ejemplares de leptón. Comparten una semejante disposición de las letras respecto del cayado, y éste aparece siempre separando las palabras TIBEPIOY KAICAROC. Ambas cosas (disposición y separación) no se dan en el esquema presentado por F. Filas, según el cual las letras UCAI estarían a la izquierda del cayado (posición horaria en torno a las 11, y no en torno a las 2 como se aprecia en todos estos ejemplares).

Un juicio equilibrado
El fotógrafo Barrie M. Schwortz

Barrie M. Schwortz, editor de Shroud.com, fotógrafo de los análisis del STURP (1978) y gran conocedor de la Síndone, se expresa muy equilibradamente en torno a la cuestión en una entrada de su web en la que un visitante le pregunta si hay realmente monedas en los ojos del hombre de la Síndone [7]. El juicio de Schwortz estaría apoyado en la opinión profesional expresada en los años ochenta por Don Lynn, el verdadero experto en imágenes del STURP, que analizó la cuestión en profundidad y afirmó categóricamente que era científicamente imposible que pudieran imprimirse y ser legibles en los gruesos hilos de la Síndone letras de monedas tan pequeñas [8]. Reproducimos a continuación las palabras de Barrie M. Schwortz sobre el particular:

«Basándome en mi experiencia fotográfica y mi cercano examen de la tela, el tejido de la Síndone es demasiado basto como para contener una inscripción tan delicada y diminuta… Además, Filas encontró estas “imágenes” usando fotografías de G. Enrie de 1933. Él personalmente me comentó que no había podido obtener los mismos resultados con las fotografías de 1978. Desafortunadamente, las fotografías de 1933 han sido copiadas y recopiadas muchas veces. Creo que las “imágenes” que él descubrió son formaciones de gránulos fotográficos, causados por el recopiado y aumento de estructuras granulares de la antigua generación de fotografías. Esta agrupación de granos es muy común en películas de alto contraste o de aumento de contraste, copiadas a lo largo de muchas generaciones.

La investigación de Filas describía un gran número de puntos de coincidencia entre la imagen de la moneda que había encontrado en la Síndone y la moneda en sí. Sin embargo, creo que se conseguirían puntos de coincidencia para prácticamente cualquier cosa que uno buscara a partir de una formación granular muy aumentada, como en un cielo lleno de nubes: uno puede ver lo que quiera y no necesariamente dos personas verían la misma cosa. Estadísticamente, superponiendo una imagen al azar sobre otra en estas condiciones se alcanzaría un mínimo del 50% de coincidencia. En este punto, uno tendría que poner a cero la línea de base y entonces atender sólo a las coincidencias significativas…

Francis Filas y yo éramos amigos y teníamos muchas discusiones sobre este tema. Para su desgracia, yo nunca veía lo que el intentaba mostrarme en sus fotografías. Donde él veía inscripciones, yo veía formas aleatorias y ruido. Tal es la naturaleza subjetiva del análisis de imagen…  Mis propios intentos en el aumento de contraste y tamaño de las fotografías de la Síndone que hice en 1978 no consiguieron ningún resultado similar».

Conclusión
sobre la existencia de imágenes

Sin excluir que exista algo sobre los ojos del hombre la Síndone, y presentadas esas importantes objeciones, no parece que pueda darse por sentada la existencia de imágenes de monedas en la Síndone. Y, por tanto, tampoco pueden constituir un argumento definitivo para afirmar que la tela es del siglo primero.

De hecho, la mayoría de los expertos en imagen que han estudiado directa o indirectamente la Síndone en los últimas décadas se muestran escépticos sobre el “descubrimiento” de estas otras imágenes secundarias en la Síndone (monedas, imágenes de plantas y flores, inscripciones, etc.).

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