Frecuente confusión
Síndone-Sudario-Vendas

De un tiempo a esta parte se ha venido dando una confusión entre los términos síndone y sudario. Una confusión que se refleja incluso en el hecho de que a la Síndone de Turín se le llame a menudo «Santo Sudario» (también en francés, «Saint Suaire»).

A esta confusión habría que añadirle otra: la que traduce el griego «othonia» y el latín «linteamina» por meras «vendas» [1].

Síndone y sudario
Dos telas distintas

Griego en general

Si atendemos al griego en general (extrabíblico), y abrimos cualquier documentado diccionario sobre esta lengua, nunca hallaremos como sinónimos ambos vocablos. Por citar dos ejemplos, atendamos al Greek-English Lexicon y al Dictionnaire Etymologique de la Langue Latine. El término «soudarion» se refiere a telas que nunca exceden las medidas de un pañuelo, servilleta o, a lo más, una toalla. La palabra «sindon», por el contrario, se refiere a telas de grandes dimensiones: la vela de un barco, el lienzo para envolver un cuerpo o, en liturgia, el lino que cubre el altar. Si la etimología de «soudarion» viene de ‘sudor’, las telas para quitar éste suelen ser el pañuelo o, a lo más, una toalla; pero no se usan ‘sábanas’ para tal menester.

Griego bíblico

Cinco veces aparece «sindon» en el Nuevo Testamento y cuatro veces «soudarion». Las dimensiones de la «sindon» eran tales que con ella fue envuelto el cuerpo de Jesús, como refieren los tres evangelios sinópticos (Mateo, Marcos y Lucas). El evangelio de Marcos nos dice también que en Getsemaní un muchacho envuelto sólo en una sábana, cuando le echan mano, la suelta y escapa desnudo (14, 51-52). En cambio, un «soudarion» se había puesto envolviendo la cara de Lázaro difunto (Juan 11, 44) y sobre la cabeza del cuerpo muerto de Jesús (Juan 20, 7). Las dimensiones de un «soudarion» vendrían a ser también las de un pañuelo, adecuado para guardar en él una moneda de plata (Lucas 19, 20). A san Pablo, por su parte, le cogían los sudarios que llevaba consigo para aplicarlos a los enfermos (Hechos 19, 12). No podemos pensar que llevara varias «sábanas» sobre sí. Síndone y sudario son en los Evangelios dos telas indudablemente distintas y de tamaños muy diferentes.

El capítulo 20 del Evangelio de Juan dice que el apóstol Pedro «vio los lienzos tendidos (othonia keimena) y el sudario (soudarion) con que le habían cubierto la cabeza, no con los lienzos, sino enrollado en un sitio aparte».

Síndone y sudario, en definitiva, no son dos vocablos sinónimos ni se refieren a la misma cosa, sino telas distintas e inconfundibles, tanto en su significado del griego en general, como en el que les atribuyen los textos de la Escritura.

Ni Juan ni Lucas
hablan de vendas

El evangelista Juan

La presencia del sudario («soudarion») en la mañana de la resurrección está expresamente afirmada por el evangelista Juan (20, 7). Sin embargo, Juan no habla de la sábana («sindon»), como hacen Mateo, Marcos y Lucas, sino de «ta othonia keimena» (la traducción litúrgica actual dice «los lienzos tendidos»). ¿Qué significa «ta othonia»? ¿«Los lienzos» o «las vendas»?

Página del Codex Sinaiticus (siglo IV) conservado en la British Library de Londres. Se trata de uno de los libros más importantes del mundo, ya que contiene la Biblia cristiana en griego, incluida la copia completa más antigua del Nuevo Testamento. En esta página del Evangelio de Juan hemos destacado el fragmento correspondiente a Jn 20, 6-7: en rojo ta othonia keimena (los lienzos tendidos) y en azul to soudarion (el sudario).

Algunos han traducido «ta othonia» como «vendas», incluida la traducción litúrgica española antes de su última edición. Sin embargo, la tradición –y particularmente san Jerónimo, autor de la traducción Vulgata– ha traducido siempre «ta othonia» por «linteamina», cuyo significado en todos los diccionarios es el de «lienzos», no el de meras «vendas». Hasta finales del siglo pasado no aparece esta traducción de «las vendas«, ni tampoco en las versiones de los protestantes.

El argumento interno radica en el mismo evangelio de Juan, ya que la palabra «vendas» es empleada por el propio evangelista en 11, 44 para decirnos que Lázaro salió del sepulcro atado de pies y manos con vendas, para lo cual utiliza un término propio: el griego «keiriais».

Lucas y los otros evangelistas

Pero, además, si miramos el evangelio de Lucas (24, 12) advertimos lo casi ridículo que significaría traducir «ta othonia» por «vendas». Nos dice Lucas (23, 53) primeramente que el cuerpo de Jesús fue envuelto en una «sindoni» (sábana) (23, 53). Después refiere que, en la mañana de la resurrección, Pedro «fue corriendo al sepulcro y, asomándose, ve sólo “ta othonia”». Si «ta othonia» se tradujera como «las vendas»:

  • Habría que preguntarse cuándo Lucas nos ha hablado de «vendas», porque anteriormente sólo habla de «sindoni» (23, 53).

  • Además, si la «sindon», según el mismo Lucas, había envuelto el cuerpo de Jesús, ¿cómo ahora Pedro sólo ve «vendas»? ¿Qué había sido de la «sindon»?

Lucas, por el contrario, da por supuesto que el lector entiende que «ta othonia» se refiere, al menos principalmente, a la síndone, porque él no ha mencionado otro lienzo anteriormente. Y si decimos ‘principalmente’ es porque la «sindoni» era el lienzo por antonomasia que él mismo había nombrado. También lo hace el evangelista Mateo (27, 59), que dice que era «limpia» (=pura); y el evangelista Marcos (15, 46), que pone de relieve que la sábana había sido comprada por la generosidad de José de Arimatea, a un precio que, en aquel entonces, y tejida a mano, sería bastante elevado.

Hay un pasaje de la Biblia esclarecedor, concretamente en Jueces 14, 12. Una versión de la primera traducción griega de la Biblia (Septuaginta A) habla de treinta «sindonas» y otra versión (Septuaginta B) de treinta «othonia». Es decir, «ta othonia» viene a ser sinónimo de «sindone», lo cual puede esclarecer definitivamente que los «ta othonia» de Lucas 24, 12 son, al menos en primer término, la misma «sindon« que el evangelista había mencionado en 23, 53.

El experto biblista León-Dufour [2], afirma que «othonia» designa una categoría, el conjunto de lienzos funerarios que comprendería varias piezas. En efecto, si se traduce «ta othonia» por «lienzos» (opción también de la última traducción litúrgica oficial), el texto cobra sentido. «Los lienzos» serían una categoría que incluiría la «sindon» que Mateo, Marcos y Lucas mencionan cuando el cuerpo de Jesús es espultado; así como a otra(s) tela(s), entre las que se hallaría el sudario (que Juan 29,7 menciona expresamente) y, si las hubo, las vendas, aunque estas últimas no constan expresamente; de hecho, es razonable que no hubiese «vendas» por la prisa con que Jesús fue sepultado (Lc 23, 54).

Por último, conviene apuntar que el uso del plural «ta othonia» (los lienzos) en plural, puede responder también a otras dos cuestiones:

  • Pasar del singular al plural parece que no es difícil para los griegos en cuestiones de «telas». Así le  ocurre a san Epifanio (s. IV), cuando dice que José de Arimatea y Nicodemo «sindonibus (en griego ‘sindosi’) Dominum contexerunt». En castellano ocurre algo parecido con la palabra «pantalón», que es intercambiable, referido también a una unidad, por «pantalones».

  • La superposición de la parte superior de la síndone y de la inferior, al quedar sin el cadáver que los separaba, fácilmente da la idea de «lienzos». Así le ocurre a Nono de Panópolis (s. IV), que en su paráfrasis poética al Evangelio de Juan dice que al entrar Pedro en el sepulcro «coniunctas invicen lineas animadvertir tunicas (en griego “khitonas”)», es decir, «vio que estaban juntas entre sí las dos “vestes de lino”».

Sea lo que sea, «ta othonia» no es nunca sinónimo de «las vendas» y sí incluye la «sindon» y, posiblemente, algún otro lienzo (¿tiras o vendas?).

Conclusiones

Síndone y sudario son dos telas diferentes en toda la literatura griega, tanto extrabíblica como bíblica. No existe un solo caso en que un «sudario» llegue a tener dimensiones tan grandes como para cubrir el cuerpo de una persona. En cambio, una «síndone» sí que tiene esas y mayores dimensiones. En consecuencia, ninguna dificultad bíblica existe para que la Síndone de Turín y el Sudario de Oviedo puedan ser lienzos –diferentes, pero complementarios– vinculados a la sepultura de Jesús de Nazaret.

Respecto a la traducción de «ta othonia» que aparece en el capítulo 20 del Evangelio de Juan, ha quedado suficientemente argumentado que los textos bíblicos ganan en comprensibilidad cuando se traduce por «los lienzos». En este sentido, no deja de ser significativo que la última traducción de la liturgia española, que toma sus textos de la Sagrada Biblia. Versión Oficial de la Conferencia Episcopal Española de 2012, haya cambiado la anterior traducción «las vendas» por la nueva traducción «los lienzos».

La existencia de vendas (o tiras de tela) en la sepultura de Jesús (para ‘ajustar’ la «sindon» en torno al cuerpo, por ejemplo, o para cerrar la boca del cadáver, etc.) no quedan excluidas por la expresión «los lienzos», si bien los Evangelios no hablan de ellas expresamente, aunque nunca vendrían a sustituir a la Síndone y al sudario que, como hemos visto, aparecen nombrados expresamente por los evangelistas.

Hipótesis de los lienzos usados en la sepultura del cuerpo de Jesús de Nazaret, de acuerdo con lo que parecen indicar los distintos testimonios evangélicos.

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